La nafta se dispara: el precio de la súper aumentó 272% desde que Milei asumió.

Mientras el Gobierno insiste en que los precios deben “sincerarse”, la realidad demuestra que el sinceramiento recayó exclusivamente sobre los usuarios.

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Un playero de la estación de servicio «YPF» carga nafta en medio de la suba del dólar, el 22 de Septiembre de 2025. Foto/Antonio Becerra.

La nafta se dispara: el precio de la súper aumentó 272% desde que Milei asumió

El bolsillo argentino suma otro golpe: el precio de la nafta súper aumentó en promedio 272% desde que Javier Milei llegó a la Presidencia. En menos de un año, el combustible pasó de ser un gasto importante a convertirse en un lujo que reconfigura rutinas, traslados y economías familiares en todo el país.

El incremento no se explica solo por la inflación: responde también a la liberación de precios, la eliminación de regulaciones y la decisión del Gobierno de trasladar impuestos y ajustes directamente al consumidor. El resultado es inmediato: llenar el tanque cuesta más del triple y afecta tanto a trabajadores que dependen del auto o la moto como a sectores productivos, que ven cómo el costo del transporte se dispara.

Las consecuencias no tardaron en llegar. Empresas de logística, taxis, remises y transportistas advierten que el aumento es insostenible y que ya se refleja en el precio de alimentos, servicios y bienes básicos. Porque en Argentina, cuando sube la nafta, sube todo. Y esta vez subió a un ritmo que rompe cualquier parámetro histórico.

WhatsApp-Image-2025-11-13-at-2.04.55-PM-1-819x1024 La nafta se dispara: el precio de la súper aumentó 272% desde que Milei asumió.

Mientras el Gobierno insiste en que los precios deben “sincerarse”, la realidad demuestra que el sinceramiento recayó exclusivamente sobre los usuarios. Sin controles, sin amortiguadores y sin políticas de alivio, los aumentos consolidan un modelo donde el mercado define y el ciudadano paga las consecuencias.

En un país donde la movilidad es parte esencial del trabajo y la vida cotidiana, un aumento del 272% no solo es un número: es un golpe directo a la economía real. Y deja una pregunta obvia, pero inevitable: ¿hasta cuándo puede aguantar la gente este nivel de ajuste?

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