El empleo en blanco sigue cayendo y expone el fracaso económico del Gobierno

El ajuste, lejos de ordenar la economía, paralizó la actividad, frenó proyectos productivos y empujó a una parte de la población a la informalidad.

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Mientras el Gobierno repite que “el ajuste es el camino” y que la economía “está mejorando”, los números del empleo registrado muestran exactamente lo contrario: cada mes hay menos personas con trabajo en blanco y sólo tres sectores de la economía lograron incorporar personal en agosto.

El resto está estancado o directamente despidiendo.

La contracción del empleo formal ya lleva varios meses y afecta tanto al sector privado como al público. En un país donde la inflación pulveriza salarios y el consumo cae en picada, la falta de trabajo registrado significa más familias en la cuerda floja, más informalidad, menos aportes jubilatorios y menos derechos laborales.

Lo más grave no es solo la caída en sí, sino la contradicción del discurso oficial. Prometieron que la “libertad de mercado” iba a abrir oportunidades, que las empresas iban a contratar masivamente una vez que se recortara el Estado y se desregulara la economía. Pero la realidad golpea fuerte: no hay boom de empleo, no hay inversión sostenida y el mercado laboral formal vive uno de sus peores momentos en años.

El ajuste, lejos de ordenar la economía, paralizó la actividad, frenó proyectos productivos y empujó a una parte de la población a la informalidad. Con menos plata circulando, menos consumo y un Estado que recorta en todas las áreas, el resultado es inevitable: menos empleo de calidad y más precariedad.

La foto es clara: el Gobierno habla de recuperación, pero las estadísticas laborales muestran caída. Hablan de oportunidades, pero los trabajadores pierden derechos. Hablan de futuro, pero cada vez hay menos personas con empleo en blanco.

Si esta es la “nueva Argentina”, para la mayoría significa algo muy simple: menos trabajo, menos estabilidad y menos dignidad.

Por: Tom Roth

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