Bessent abre la puerta a un nuevo rescate financiero de EE.UU. para la Argentina
Por Lisandro Bellomio
El secretario del Tesoro defendió la intervención de 2025 y dejó abierta la posibilidad de repetirla si el Gobierno de Milei lo necesita.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, reavivó el debate sobre el grado de dependencia financiera de la Argentina respecto de Washington al afirmar que su país podría volver a intervenir económicamente en apoyo del gobierno de Javier Milei si las circunstancias lo requirieran. «¿Podríamos volver a hacerlo? Claro», respondió Bessent en una entrevista con el sitio Axios.
El riesgo país argentino había alcanzado los 655 puntos básicos durante la semana pasada, uno de los niveles más elevados registrados en 2026, en un contexto de dudas sobre la sostenibilidad del programa económico de cara al año electoral.
El antecedente de 2025 y el argumento geopolítico
Bessent fundamentó su disposición a repetir la asistencia en la experiencia del año pasado, cuando el Tesoro estadounidense desplegó una operación de envergadura para contener la presión cambiaria previa a las elecciones legislativas de octubre de 2025. En aquel entonces, Washington acordó una línea de swap por hasta 20.000 millones de dólares y el Tesoro llegó a comprar pesos argentinos en el mercado para sostener la cotización de la moneda local.
Según el relato del funcionario, esa intervención permitió estabilizar los mercados argentinos en momentos en que, afirmó, sectores opositores intentaban generar temor financiero antes de los comicios.
El funcionario inscribió además la asistencia a la Argentina en una estrategia más amplia de la administración de Donald Trump para consolidar alianzas en América Latina, “la seguridad económica es seguridad nacional y la seguridad nacional es seguridad económica» dijo en la entrevista.
Esta lectura geopolítica refuerza la interpretación de que el apoyo del Tesoro no responde exclusivamente a consideraciones económicas, sino a una estrategia de influencia regional.
En el Gobierno argentino recibieron las declaraciones como un espaldarazo frente a los mercados. Aunque por ahora no necesitan de esos eventuales fondos, la sola mención del respaldo estadounidense contribuye a calmar las expectativas de una corrida cambiaria en el año electoral. El ministro de Economía, Luis Caputo, viene argumentando ante inversores y en conferencias públicas que el Gobierno dispone de un blindaje de aproximadamente 75.000 millones de dólares para enfrentar eventuales presiones sobre el tipo de cambio.
Esto resulta extraño ya que de cara al 2027 el Gobierno plantea que “todo está bajo control” y que la elección presidencial ha de ser una especie de paseo disfrutable. Ahora bien, si todo estuviera bajo control, ¿por qué es necesario reiterar sucesivas veces que un blindaje económico-financiero respaldará cualquier inestabilidad? Si el año electoral fuera realmente “un paseo por el parque”, como repite Caputo, no habría necesidad de agitar ante inversores un blindaje de 75.000 millones de dólares. La sola existencia de esa “bazuca” es la confesión de que el Gobierno espera turbulencias.
¿Qué implica un rescate financiero y por qué fue una excepción histórica?
En términos generales, se trata de un auxilio externo que un país o un organismo multilateral otorga a otro para evitar que caiga en default o que su moneda se desplome. Ese auxilio puede adoptar distintas formas: un préstamo directo, una línea de crédito contingente, un swap de monedas -como el que EE.UU. acordó con la Argentina- o la compra directa de bonos y divisas en el mercado. A cambio, el país “rescatado” suele aceptar condiciones y queda atado a los intereses geopolíticos del país que lo asiste. Por eso los rescates son, a la vez, una tabla de salvación y una cesión de autonomía: el socorro llega acompañado de una cuota de influencia sobre las decisiones económicas del beneficiario.
Históricamente, Argentina aceptó múltiples rescates del FMI, pero esos rescates al menos vestían el ropaje de «reglas multilaterales», con evaluaciones técnicas y condiciones de préstamo públicas. En 2025 fue distinto: el interruptor de la ayuda quedó en manos de la voluntad personal de un presidente extranjero, desenmascarando la caracterización política total de esta decisión “económica”.
Trump lo dijo con crudeza en 2025 al recibir a Milei: si el partido de Milei perdía las elecciones, «no íbamos a perder el tiempo» ayudando a Argentina. En otras palabras, si el dinero llegaba, cuándo llegaba y cuánto llegaba no dependía de la capacidad de pago ni de los indicadores económicos argentinos, sino de la satisfacción de un líder extranjero con el resultado electoral argentino.

Compartir este contenido:




Publicar comentario