La interna peronista ya no es un duelo: es un tablero con muchas piezas
Por Lisandro Bellomio
Kicillof y el kirchnerismo construyen alianzas por caminos distintos, y en el medio crece una red de actores que habla con los dos. Quien termine ordenando esa red tendrá más ventaja que quien gane la discusión de nombres.
Hace unas horas, Juan Grabois publicó un mensaje sobre tierra, techo y trabajo como prioridad del «próximo gobierno popular», acompañado de una foto de un recorrido barrial etiquetada con Axel Kicillof. No nombraba candidatos. Fue, sin embargo, una pieza más de una interna que se disputa tanto en los acuerdos como en los discursos, y que ya no cabe en la imagen de un cara a cara entre Cristina Kirchner y el gobernador bonaerense.

Dos lógicas de construcción
Kicillof juega a ampliar su proyecto nacional sin romper puentes. Quiere ser quien enfrente a los libertarios en 2027, y lo hace midiendo cada paso. Su límite es estructural: necesita conservar la estructura municipal bonaerense y, al mismo tiempo, alcanzar algún nivel de acuerdo con Cristina y Máximo Kirchner. Esa dependencia explica la negociación sobre las reelecciones de intendentes, donde La Cámpora busca incluir la situación de Cristina Kirchner en la discusión. En otras palabras, un tema local, quiénes pueden volver a presentarse, se volvió moneda de cambio en una disputa nacional.
El kirchnerismo trabaja con otra lógica. Máximo Kirchner reclamó que Cristina sea la candidata en 2027 y marcó que La Cámpora no aceptará sin resistencia el liderazgo nacional del gobernador. Pero su estrategia tiene un problema de fondo: el interrogante es quién encabezaría la propuesta si la condena mantiene todos sus efectos.
El rumor de MaMá, bien leído
En ese contexto aparece el rumor de una fórmula entre Sergio Massa y Máximo Kirchner. Hay que tratarlo con cuidado: hasta ahora funciona como una interpretación política y no como una fórmula acordada, y el propio Máximo dijo desconocer el origen de la versión, en una entrevista en la que reiteró que su candidata es Cristina. La versión circuló por primera vez desde una cuenta de redes que se presenta como medio.
Que sea un rumor no lo vuelve irrelevante. Funciona como globo de ensayo: mide reacciones, incomoda a rivales y muestra qué esquema le resulta atractivo a una parte del kirchnerismo, uno que no dependa de Kicillof. Hay gestos que lo alimentan sin confirmarlo. Mayra Mendoza reconoció que Massa se había portado mejor con Cristina Kirchner que Kicillof, y Sergio Uñac se lanzó como candidato después de recibir a Máximo Kirchner en San Juan. Ninguno de los dos hechos prueba una fórmula, pero ambos revelan que el kirchnerismo está explorando socios más allá de su núcleo.
Los actores que no entran en el esquema
La lectura tradicional de la interna, Cristina contra Kicillof, se queda corta. Massa, Uñac, los intendentes, los gobernadores y referentes como Grabois operan como piezas con intereses propios. Algunos tienen historial de moverse entre ambos polos: Grabois, por ejemplo, criticó en 2024 a Kicillof por no respaldar a Cristina, y en 2025 se ofreció a mediar entre el gobernador y La Cámpora tras reunirse con la expresidenta. Su tuit de hoy, con una agenda que ambos sectores dicen compartir y sin nombrar a nadie, es coherente con ese perfil.
Lo que importa no es cada nombre sino la dinámica: cuando hay dos sectores con dificultades para ponerse de acuerdo, crece el valor de quienes pueden conversar con los dos. Esos actores no definen la interna únicamente por su peso electoral sino por su capacidad de articular, y pueden inclinar la balanza justo cuando ninguno de los dos polos logra imponerse.
Qué se juega en realidad
La pregunta ya no es solo quién será candidato, sino quién ordenará la oferta. Si Kicillof logra sumar sin romper con el kirchnerismo, tendrá la ventaja de la iniciativa. Si el kirchnerismo consigue armar un esquema alternativo con socios como Massa, condicionará el calendario. Y si ninguno lo logra, los actores del medio, hoy secundarios, pueden pasar a ser decisivos.
Para el votante, el desafío es otro: distinguir qué movimientos son propuestas y cuáles son maniobras. Un rumor como MaMá dice poco sobre cómo se gobernaría y mucho sobre cómo se negocia.

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