Tras el golpe en el Senado, el Gobierno intenta ordenar su interna y pone a Sturzenegger bajo la lupa de la mesa política
El Gobierno atraviesa horas de tensión después del duro revés que sufrió en el Senado con la Ley de Tierras. En medio de las dificultades para conseguir respaldo legislativo, Karina Milei convocó este martes a la mesa política de La Libertad Avanza para intentar ordenar la estrategia parlamentaria y evitar nuevas derrotas en el Congreso. La principal novedad fue la incorporación del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, cuyos proyectos comenzarán a ser revisados políticamente antes de llegar al recinto.

La reunión comenzó a las 13 y expuso una de las principales dificultades que enfrenta la administración de Javier Milei: el contraste entre el ritmo con el que el Gobierno pretende avanzar con sus reformas y la necesidad de construir acuerdos con gobernadores y bloques aliados para conseguir los votos.
La decisión de sumar a Sturzenegger a la mesa política no es casual. Dentro del oficialismo cuestionaron que la reforma de la Ley de Tierras haya sido impulsada sin atravesar previamente una instancia de negociación política. El resultado fue un nuevo tropiezo parlamentario y el retiro de capítulos centrales de la iniciativa.
A partir de ahora, Karina Milei busca que los proyectos elaborados por Sturzenegger pasen por un filtro político antes de ser enviados al Congreso. La intención oficial es evitar que propuestas consideradas demasiado ambiciosas vuelvan a quedar expuestas ante la falta de consensos.
El movimiento también deja en evidencia las tensiones entre la lógica técnica de las reformas que impulsa Sturzenegger y la realidad política del Congreso. Mientras el ministro pretende avanzar con un amplio programa de desregulación, la mesa política deberá medir el costo de cada iniciativa y, sobre todo, determinar si existen los votos necesarios para aprobarla.
Pese al traspié, la Casa Rosada salió a respaldar al funcionario. El vocero presidencial, Adrián Ravier, aseguró que Sturzenegger “es una figura clave” para la gestión y ratificó su continuidad.
El Gobierno tiene por delante una agenda cargada de proyectos que todavía necesita convertir en leyes. Entre las prioridades aparecen la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que Javier Milei considera fundamental, la reforma política con la eliminación de las PASO, Inocencia Fiscal II, el régimen de Zonas Frías y el paquete económico que acompañará los cambios en el Banco Central.

Pero la construcción de mayorías vuelve a ser el principal desafío para el oficialismo. El Gobierno necesita de sus aliados para avanzar y, al mismo tiempo, enfrenta cada vez más señales de que ese respaldo no es automático.
Uno de los ejemplos más claros apareció este martes con el PRO. El jefe de la bancada de ese espacio, Cristian Ritondo, puso en duda el acompañamiento a la eliminación de las PASO y dejó en claro que todavía no existe un acuerdo interno.
“Es un debate que todavía no tenemos saldado dentro del PRO. Todavía no estamos para acompañar la transformación de la ley”, afirmó durante el panel Democracia y Desarrollo, donde compartió escenario con Patricia Bullrich.
La declaración representa un límite para una Casa Rosada que necesita ampliar su base de apoyo parlamentario si pretende avanzar con su paquete de reformas. El oficialismo puede tener el control de su propia bancada, pero no cuenta por sí solo con los votos suficientes para imponer todos sus proyectos.
En paralelo, el Gobierno intenta recomponer el vínculo con los gobernadores. La estrategia está encabezada por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, quienes este jueves viajarán a Catamarca para reunirse con el gobernador Raúl Jalil y con el mandatario de Santiago del Estero, Elías Suárez.
El objetivo es avanzar con la puesta en marcha de la Red de Acueductos y Plantas Potabilizadoras Albigasta, pero el viaje también forma parte de una estrategia política más amplia: acercarse a los gobernadores para conseguir respaldo a las iniciativas que la Casa Rosada necesita aprobar en el Congreso.
Entre ellas aparece Zonas Frías, una iniciativa que recorta subsidios al gas para las regiones de clima frío y que ya cuenta con media sanción de Diputados. En el Gobierno aseguran que existe un acuerdo con los mandatarios provinciales y que también se trabaja en un proyecto para las denominadas zonas cálidas.
El escenario, sin embargo, muestra que la relación con los gobernadores será determinante. Después del golpe sufrido con la Ley de Tierras, el Gobierno necesita negociar, conceder y construir acuerdos si quiere evitar que su agenda legislativa vuelva a quedar paralizada.
Incluso dentro de La Libertad Avanza admiten las dificultades. Durante el mismo panel en el que habló Ritondo, la jefa del bloque libertario en el Senado reconoció que el proceso de reformas genera conflictos. “Un gobierno que reforma y va para adelante en algunos momentos choca”, sostuvo.
La frase resume el momento que atraviesa el Gobierno: mientras Javier Milei busca profundizar su programa de reformas, la realidad política le impone límites. La derrota en el Senado funcionó como una señal de alarma y obligó a la Casa Rosada a revisar su estrategia.
Ahora, la mesa política encabezada por Karina Milei tendrá una nueva tarea: controlar que los proyectos no solo sean técnicamente viables, sino que también puedan reunir los consensos necesarios para transformarse en leyes.
El desafío para el Gobierno será conseguir que su agenda de reformas deje de chocar contra el Congreso. Después de varios meses de confrontación, el oficialismo empieza a descubrir que gobernar también implica negociar, escuchar y construir mayorías.
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