Tom Roth comparó la comunicación de Milei y Cristina: “Él se cree influencer; ella es una dirigente política”
El analista y consultor político advirtió que el Presidente continúa comunicándose bajo la lógica de la viralidad, la reacción inmediata y la exposición permanente. En contraposición, aseguró que Cristina Kirchner conserva una capacidad de conducción que trasciende las redes sociales: “Tiene cosas para decir”.

El analista y consultor político Tom Roth realizó una contundente comparación entre las formas de comunicar de Javier Milei y Cristina Kirchner. Durante su participación en La Cumbre, el programa de Se Viene, señaló que el Presidente parece haber quedado atrapado en una dinámica propia de las redes sociales, mientras que la exmandataria continúa comportándose como una dirigente con capacidad para intervenir y ordenar la discusión política.
“Cristina tiene cosas para decir; Milei no. Él se cree influencer, Cristina es una dirigente política”, afirmó Roth al analizar el presente comunicacional de las dos figuras que todavía concentran buena parte de la conversación pública argentina.
La definición no apunta solamente a la cantidad de publicaciones o al uso de determinadas plataformas. El consultor estableció una diferencia entre dos maneras de ejercer el liderazgo: una basada en la atención digital y otra sostenida por la construcción política.
Milei y una comunicación dominada por la lógica de las redes
Para Roth, Milei parece comunicarse actualmente como un influencer. Esto implica priorizar la reacción inmediata, la exposición personal, la confrontación y la búsqueda constante de repercusión.
El Presidente publica, comparte contenidos, responde provocaciones y participa diariamente de las discusiones que circulan en las plataformas digitales. Sin embargo, esa presencia permanente no siempre se convierte en un mensaje político capaz de organizar a su espacio o de ofrecer una interpretación más amplia sobre el rumbo del país.
La lógica del influencer exige producir continuamente: una publicación debe ser reemplazada rápidamente por otra, cada polémica necesita una respuesta y el éxito parece medirse mediante interacciones, visualizaciones y tendencias. El problema aparece cuando esa dinámica se traslada sin modificaciones a la comunicación presidencial.
Durante la campaña electoral de 2023, esa estrategia fue una de las principales fortalezas de Milei. Las redes le permitieron evitar intermediarios, comunicarse directamente con sectores jóvenes y convertir cada intervención televisiva en una gran cantidad de contenidos digitales. El propio Roth ha destacado anteriormente la capacidad que tuvo el libertario para aprovechar esas plataformas y transmitir sus ideas a miles de jóvenes.
Pero gobernar exige algo más que conservar visibilidad. La interpretación de Roth sugiere que aquella herramienta disruptiva comenzó a transformarse en una limitación: Milei sigue consiguiendo atención, pero ya no necesariamente logra convertirla en conducción política.

Cristina Kirchner y la capacidad de producir sentido político
La frase “Cristina tiene cosas para decir” ocupa un lugar central en el análisis. Roth no se refiere únicamente a la frecuencia con la que la expresidenta interviene, sino al peso político que adquieren sus mensajes.
Cuando Cristina Kirchner habla, sus declaraciones suelen ser interpretadas en función de diferentes variables: la orientación del peronismo, las internas partidarias, la estrategia opositora, la economía y las decisiones que podrían adoptar sus principales dirigentes.
Incluso cuando utiliza redes sociales, lo hace como una herramienta para proyectar una autoridad política construida previamente. Su liderazgo no depende exclusivamente del funcionamiento de los algoritmos ni de la cantidad de publicaciones realizadas durante una jornada.
Esa es la diferencia que Roth intenta marcar. Cristina puede producir contenido, pero no se presenta únicamente como una creadora digital. Sus intervenciones buscan fijar posiciones, formular diagnósticos, enviar mensajes internos y establecer una línea dentro de su espacio.
Milei, en cambio, corre el riesgo de que la plataforma termine imponiéndose sobre el mensaje. En lugar de utilizar las redes como un canal para comunicar una estrategia, su comportamiento público muchas veces parece condicionado por la necesidad de participar en cada discusión que aparece en ellas.
Tener seguidores no es lo mismo que conducir
La comparación de Tom Roth también plantea una diferencia entre audiencia y comunidad política. Un influencer puede acumular millones de seguidores y generar una enorme cantidad de reacciones, pero un dirigente necesita representar intereses, construir organización y ofrecer una perspectiva de futuro.
La visibilidad es inmediata y puede desaparecer con la misma velocidad con la que fue obtenida. La conducción, en cambio, requiere continuidad, identidad y capacidad para orientar a quienes forman parte de un espacio.
Cristina Kirchner conserva esa dimensión política porque sus palabras todavía pueden ordenar, incomodar o modificar las discusiones dentro del peronismo. Milei mantiene una enorme centralidad digital, pero esa presencia no siempre se traduce en una conducción equivalente sobre la totalidad de su fuerza.
La observación de Roth no desconoce la importancia de las redes sociales. Por el contrario, reconoce que fueron fundamentales para el crecimiento libertario. El cuestionamiento se dirige hacia la confusión entre comunicar exitosamente en una plataforma y ejercer plenamente el liderazgo presidencial.
El desafío comunicacional de Milei
El principal desafío para Milei será recuperar una comunicación que no dependa solamente de la polémica, la viralidad o el enfrentamiento. Su estrategia necesita volver a conectar cada publicación con un relato político más amplio, capaz de explicar decisiones, transmitir objetivos y sostener expectativas.
El Presidente demostró que puede dominar las redes, pero ahora debe comprobar que también puede construir sentido por fuera de ellas. La atención digital puede amplificar un liderazgo, aunque difícilmente pueda reemplazarlo.
Cristina Kirchner representa el caso contrario planteado por Roth: puede utilizar menos las plataformas, pero cada intervención mantiene una dimensión política porque detrás de sus palabras existe una trayectoria, una estructura y una comunidad que busca interpretarlas.
La conclusión del consultor expone así una de las grandes tensiones de la comunicación contemporánea. Milei ocupa la Presidencia, pero muchas veces se expresa como un influencer. Cristina no ejerce el Poder Ejecutivo, pero continúa hablando y actuando como una dirigente política.
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