LA CARNE SIGUE SUBIENDO Y NO HAY RESPIRO: EL BOLSILLO ARGENTINO, OTRA VEZ EN JAQUE

La Argentina del 2025 es un país donde el asado del domingo —símbolo de encuentro y tradición— está desapareciendo.

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El aumento del 15% en el precio de la carne desde octubre, lejos de ser un sobresalto aislado, es otro capítulo de una crisis económica que el Gobierno se niega a enfrentar. Mientras los funcionarios repiten consignas sobre “sinceramiento de precios” y “orden fiscal”, la realidad de millones de familias es cada vez más dura: comer carne —un alimento básico, cultural e históricamente accesible— se ha vuelto un privilegio.

La incapacidad del Gobierno para frenar la inflación, o al menos contener los aumentos descontrolados en alimentos, está dejando un tendal. Los salarios reales están por el piso y la recesión profundiza la desesperación: el consumo cae, los comercios cierran, pero los precios siguen escalando sin ningún tipo de freno.

En este contexto, la carne es uno de los casos más emblemáticos. No sólo aumentó más de un 15% en pocas semanas, sino que los productores y frigoríficos ya anticipan más incrementos antes de fin de año. Y el Gobierno, lejos de intervenir o proteger al consumidor, se limita a un relato vacío que responsabiliza a “las distorsiones del mercado” mientras permite incrementos récord en tarifas, combustibles y costos logísticos que luego se trasladan directamente al mostrador.

WhatsApp-Image-2025-11-19-at-5.21.16-PM-819x1024 LA CARNE SIGUE SUBIENDO Y NO HAY RESPIRO: EL BOLSILLO ARGENTINO, OTRA VEZ EN JAQUE

Las consecuencias están a la vista:

  • Las familias compran menos carne o directamente la dejan de consumir.
  • La sustitución por pollo o cerdo se vuelve una necesidad, no una elección.
  • El consumo de carne vacuna per cápita cayó a niveles históricos.
  • Los carniceros aseguran que la gente compra “al corte”, apenas lo imprescindible.

Y mientras la mesa de los argentinos se achica, el Gobierno insiste con políticas que castigan a los sectores populares: ajuste sobre ajuste, sin un plan real para recomponer ingresos ni controlar la inflación.

La Argentina del 2025 es un país donde el asado del domingo —símbolo de encuentro y tradición— está desapareciendo. Pero para la conducción nacional parece no haber problemas: en su lógica, los precios “se acomodan solos”. El dato es que, en ese proceso, quienes no se pueden acomodar son los argentinos, cada día más ahogados por un modelo económico que profundiza la desigualdad y vacía la heladera.

Mientras el Gobierno habla de “libertad de mercado”, la única libertad concreta es la de los formadores de precios para remarcar sin freno. Y la única condena es para los consumidores, que ven cómo la carne, un alimento esencial, se convierte en un lujo inalcanzable.

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