El ajuste que duele: el recorte en salud de Milei ya afecta el acceso a tratamientos contra el VIH
El Gobierno sostiene que “no faltan medicamentos”, que “hay stock” y que “el sistema está en normal funcionamiento”.

El gobierno de Javier Milei prometió “ordenar las cuentas”, pero el ajuste cayó donde más golpea: en la salud pública. En las últimas semanas, organizaciones sociales, médicos infectólogos y pacientes con VIH advirtieron algo que parecía impensado hace años: faltan medicamentos esenciales para los tratamientos contra el VIH/Sida y se están demorando compras claves que garantizan la continuidad de la terapia.
La situación es grave. Los recortes presupuestarios en programas nacionales de salud —justificados por el Gobierno como “reducción del gasto político”— dejaron a hospitales y centros de atención sin stock suficiente de antirretrovirales. Algunos pacientes denuncian interrupciones en la entrega; otros, que los obligaron a cambiar sus combinaciones de medicación por “lo que queda disponible”, algo que va directamente contra los protocolos internacionales.
En cuestiones de VIH, interrumpir un tratamiento no es un detalle: aumenta la carga viral, genera resistencia a los medicamentos y compromete seriamente la salud de la persona. Cada día sin medicación necesaria puede significar un retroceso de años en el trabajo médico y en la vida de miles de argentinos.

El Gobierno sostiene que “no faltan medicamentos”, que “hay stock” y que “el sistema está en normal funcionamiento”. Pero la realidad en los hospitales contradice ese relato. Profesionales del sector aseguran que el Ministerio de Salud está funcionando con presupuestos desactualizados, sin plan de compras claras y con programas enteros paralizados o reducidos al mínimo.
Es una ironía cruel: mientras Milei habla de “libertad” en cada discurso, miles de pacientes hoy pierden su libertad más básica: la de vivir sin miedo a quedarse sin el tratamiento que les permite seguir adelante.
El ajuste no solo recorta números en una planilla. Recorta derechos, recorta futuro y recorta vidas. Porque un país que abandona a quienes necesitan medicamentos esenciales no está haciendo “shock de libertad”. Está haciendo abandono de persona a escala nacional.
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