Bullrich busca mantener influencia en EE. UU. y coloca a sus hombres de confianza en Washington
Bullrich, que ya trabaja en fortalecer su liderazgo político para el futuro, pretende dejar un Ministerio de Seguridad sólido bajo la conducción de Alejandra Monteoliva, su posible sucesora, y consolidar un esquema de poder propio dentro y fuera del país.

Aunque dejó el Ministerio de Seguridad, Patricia Bullrich no planea alejarse del poder. Desde su banca en el Senado, la exministra trabaja para mantener su red de contactos con Estados Unidos, impulsando a dos figuras clave de su entorno hacia cargos diplomáticos estratégicos.
Por un lado, gestiona el desembarco de Alberto Forigh —uno de sus asesores más cercanos— en la Embajada argentina en Washington, con rango de ministro de primera. La movida, que implica un salario superior al de otros funcionarios argentinos en el exterior, generó recelos en sectores de Cancillería y del propio oficialismo, que ven en el gesto un intento de Bullrich por seguir influyendo en la agenda internacional del país.
En paralelo, el exdirector de Inteligencia de Seguridad, Ricardo Ferrer Picado, también hombre de su confianza, busca posicionarse dentro de la Organización de Estados Americanos (OEA). Ferrer Picado mantiene vínculos fluidos con sectores republicanos de Washington, lo que podría facilitar su llegada, pero también profundizar las tensiones diplomáticas entre Argentina y otros miembros del organismo.

Bullrich, que ya trabaja en fortalecer su liderazgo político para el futuro, pretende dejar un Ministerio de Seguridad sólido bajo la conducción de Alejandra Monteoliva, su posible sucesora, y consolidar un esquema de poder propio dentro y fuera del país. La reciente decisión del Gobierno de mantener el control de Migraciones bajo la órbita de Seguridad fue celebrada en su entorno como una victoria política.
Con esta estrategia, Bullrich busca algo más que visibilidad internacional: quiere asegurar presencia, contactos y control sobre áreas sensibles del Estado argentino, incluso desde la oposición. Su mirada está puesta en el futuro, pero su influencia, una vez más, se juega en los pasillos de Washington.
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