EFECTO MILEI: RENAULT -300
Con estos 300 despidos, Renault se suma a una lista creciente de empresas que están recortando personal ante la recesión. Nota por Tom Roth.

La crisis económica ya golpea de lleno al corazón industrial del país. En Córdoba, la automotriz Renault despidió a 300 trabajadores de su planta de Santa Isabel, un emblema de la producción nacional. La empresa lo presentó como un “reordenamiento productivo” y ofreció los ceses bajo la modalidad de “retiros voluntarios”, pero desde el sindicato denuncian que se trató de despidos encubiertos forzados por la caída de la producción y la falta de ventas.
La noticia generó conmoción entre los operarios y preocupación en todo el sector. La planta de Santa Isabel, que lleva más de 70 años fabricando vehículos y es símbolo del trabajo cordobés, atraviesa su momento más crítico en décadas. Según los trabajadores, la empresa redujo turnos, frenó líneas de montaje y eliminó contratos temporales en los últimos meses. La situación se agravó tras la decisión de discontinuar algunos modelos como la Frontier y la Alaskan, lo que redujo la capacidad operativa y dejó sin tareas a decenas de operarios.
El gremio SMATA denunció que los retiros no fueron voluntarios y que muchos empleados fueron presionados para aceptar indemnizaciones con montos menores a los que les correspondían. Advirtieron, además, que los despidos podrían ser el inicio de una reestructuración más profunda que afecte a proveedores y talleres vinculados a la planta, multiplicando el impacto laboral en toda la provincia.
Desde la empresa argumentan que los recortes son parte de un “plan de adaptación a las nuevas condiciones del mercado”, pero la lectura sindical es otra: detrás del ajuste se esconde la falta de políticas industriales y el retroceso del consumo interno. Córdoba, una de las provincias más dependientes de la producción automotriz, vuelve a sentir los efectos de un modelo económico que prioriza el equilibrio fiscal sobre la actividad productiva.
Con estos 300 despidos, Renault se suma a una lista creciente de empresas que están recortando personal ante la recesión. El panorama es desolador: menos producción, menos consumo y más trabajadores sin empleo. En Santa Isabel, donde miles de familias vivieron durante generaciones de la industria automotriz, la sensación es clara: la fábrica que alguna vez fue sinónimo de progreso hoy se convirtió en el reflejo más doloroso del ajuste.
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