Crisis en marcha: desde que asumió Milei se perdieron 276.000 empleos registrados y cierran casi 30 empresas por día
Cada persiana baja es una historia truncada: un local que ya no abre, empleados que no cobran, proveedores que no venden, familias que se quedan sin ingresos.

La economía real muestra una radiografía alarmante del presente argentino: desde la llegada de Javier Milei al gobierno, se destruyeron alrededor de 276.000 puestos de trabajo registrados y el país atraviesa una ola masiva de cierres empresariales, con un promedio cercano a 30 compañías que bajan la persiana cada día.
Mientras desde Casa Rosada insisten con que el “sacrificio” es necesario y que la economía “se está ordenando”, los números revelan otra cosa: miles de trabajadores quedaron sin empleo formal, cientos de pymes se hundieron y la actividad económica se encuentra paralizada en gran parte del país.
La combinación de caída del consumo, tarifazos, derrumbe del poder adquisitivo y una política económica centrada exclusivamente en el ajuste produjo un efecto dominó:
- Comercios incapaces de sostener los costos.
- Industrias trabajando al mínimo o directamente apagadas.
- Empresas familiares quebrando por primera vez en décadas.
- Empleos formales destruidos sin que aparezca la “lluvia de inversiones” prometida.
El cierre de casi 30 empresas diarias es la señal más contundente de que la economía no está “sincera”: está asfixiada. Y la pérdida masiva de empleos registrados demuestra que el mercado, lejos de reaccionar con optimismo, se retrajo aún más.

Cada persiana baja es una historia truncada: un local que ya no abre, empleados que no cobran, proveedores que no venden, familias que se quedan sin ingresos. Y cada empleo en blanco perdido es un argentino que pierde estabilidad, obra social, aportes, derechos y futuro.
La promesa libertaria de “poner a la Argentina de pie” se enfrenta con una realidad cruda: más despidos, más cierres y menos oportunidades.
Si este es el costo del modelo, la pregunta ya no es económica sino social:
¿Cuántos argentinos más pueden soportarlo?
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