Nuevo tarifazo en el transporte: el subte supera los $1.000 y los colectivos no se quedan atrás
Desde el 1° de agosto, viajar en transporte público en CABA será aún más caro. El subte superará los $1000 y los boletos de colectivo también aumentan. Otro golpe al bolsillo de los trabajadores en medio del ajuste del gobierno de Javier Milei.

El Gobierno porteño anunció un nuevo aumento en las tarifas del transporte público que impactará de lleno en el bolsillo de los que más lo usan: los trabajadores. A partir del 1° de agosto, viajar en subte costará más de $1000, mientras que el boleto mínimo de colectivo se irá a $506,39. La medida se enmarca en el ajuste generalizado que lleva adelante el gobierno de Javier Milei, que sigue trasladando los costos de la crisis a la ciudadanía.
Las nuevas tarifas se justifican con el ya repetido argumento del “atraso tarifario” y se calculan en base al Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio, con un adicional del 2%. El resultado: un incremento del 3,6% en los boletos, en un contexto donde los salarios vienen perdiendo poder adquisitivo mes tras mes.
El detalle de los aumentos es contundente:
- Subte: $1031 para los primeros 20 viajes, y hasta $1639,29 si no se tiene la SUBE registrada.
- Colectivos: de $506,39 a $651,08, según la distancia.
- Premetro: $360,85 con SUBE registrada, $573,75 sin registrar.
- Peajes en hora pico: $4191,32 en la autopista Perito Moreno y $1742,49 en la 25 de Mayo.

Mientras tanto, el discurso oficial insiste con una supuesta modernización del sistema, basada en validadores multipago y promesas de colectivos eléctricos a futuro. Pero en el presente, el costo del transporte se vuelve cada vez más inaccesible para los sectores populares.
Lejos de garantizar el derecho al transporte, el gobierno nacional y el Ejecutivo porteño avanzan con un esquema de ajuste que profundiza la desigualdad. Detrás del discurso tecnocrático y de eficiencia, se esconde un modelo que prioriza el recorte y descarga el peso de la crisis sobre quienes no tienen alternativa más que tomar el bondi o el subte todos los días para ir a trabajar.
Una vez más, el ajuste no pasa por la casta, sino por el pueblo.
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