Movida clave en el Congreso: el gobernador de Catamarca saca a sus 4 diputados del bloque K y abre una negociación directa con Milei
Para Milei, el movimiento es una señal de aire: no solo logra fracturar a la oposición, sino que suma potenciales aliados para leyes clave. Para el kirchnerismo, en cambio, es un golpe de realidad: algunos gobernadores comienzan a priorizar la supervivencia provincial por encima de la disciplina partidaria.

El mapa político volvió a cambiar y esta vez el movimiento llega desde el interior: el gobernador de Catamarca decidió retirar a sus cuatro diputados nacionales del bloque kirchnerista y abrir un canal de negociación directa con Javier Milei. La jugada sacudió al peronismo y envió una señal fuerte al oficialismo libertario: los gobernadores empiezan a mover fichas por conveniencia propia.
Durante meses, Catamarca se mantuvo alineada con el kirchnerismo en el Congreso. Pero la crisis económica, la caída de transferencias y la necesidad urgente de fondos para obras y salarios provinciales aceleraron un quiebre que se venía cocinando en silencio. El gobernador entiende que, en el contexto actual, la gobernabilidad no se garantiza con resistencia, sino con acuerdos.
El mensaje político es claro:
- Catamarca deja de ser parte del bloque opositor duro.
- Los diputados quedan “liberados” para negociar caso por caso.
- La provincia busca asegurarse recursos en un esquema donde el Gobierno nacional concentra la caja.
Para Milei, el movimiento es una señal de aire: no solo logra fracturar a la oposición, sino que suma potenciales aliados para leyes clave. Para el kirchnerismo, en cambio, es un golpe de realidad: algunos gobernadores comienzan a priorizar la supervivencia provincial por encima de la disciplina partidaria.

Lo que se abre ahora es un juego de tensiones y favores: ¿qué pedirá Catamarca a cambio de su apoyo? ¿Obras paralizadas? ¿Fondos retenidos? ¿Alivio fiscal? ¿Garantías salariales? Nada será gratis, y todos lo saben.
En un Congreso donde cada voto vale oro, el giro catamarqueño confirma algo que ya se veía venir: la política argentina volvió a entrar en modo negociación total, donde los alineamientos son flexibles, los bloques se mueven y nadie quiere quedar fuera del reparto.
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