El salario mínimo más bajo en 24 años: la economía real que Milei no quiere mirar
Veinticuatro años después del estallido del 2001, la historia vuelve a parecerse demasiado.

Mientras el Gobierno celebra “superávits” y promete una supuesta recuperación, los números que más duelen son los del bolsillo. Hoy, el salario mínimo en la Argentina es más bajo que el del año 2001, el punto de quiebre de la peor crisis social de las últimas décadas.
En términos reales —ajustado por inflación— el salario mínimo actual tiene un poder de compra inferior al de hace 24 años. Es decir, un trabajador formal que hoy cobra el sueldo base puede comprar menos alimentos, menos servicios y menos productos básicos que alguien en plena crisis del 2001.
El contraste es brutal. En aquel entonces, la economía estaba al borde del colapso, con corralito, desempleo y protestas en las calles. Hoy, bajo la bandera de la “libertad” y el ajuste, el Gobierno de Javier Milei logró algo que parecía imposible: retroceder incluso más.
El discurso oficial insiste en que “los sacrificios valen la pena” y que “lo peor ya pasó”. Pero la realidad no se mide en slogans ni en conferencias de prensa. Se mide en changuitos vacíos, en alquileres impagables y en millones de trabajadores que, pese a tener empleo, no llegan a fin de mes.

Milei prometió dinamitar la casta, pero la dinamita le explotó en las manos a la clase trabajadora. Los empresarios remarcan precios, los bancos ganan, los servicios públicos aumentan y el Estado se retira. En nombre del ajuste, se pulverizó el salario, se frenó el consumo y se amplió la brecha social.
Veinticuatro años después del estallido del 2001, la historia vuelve a parecerse demasiado. La diferencia es que esta vez no hay corralito, pero sí una economía cercada por la desigualdad. Y mientras el Presidente grita victoria en redes sociales, la mayoría de los argentinos pelea por sobrevivir con un salario que ya no alcanza ni para cubrir lo esencial.
Por: Tomás Roth
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